
... huyamos mujer, de la propia huída (...)
saquemos mujer, fuerzas de flaqueza,
balas de belleza de la imaginación....
saquemos mujer, fuerzas de flaqueza,
balas de belleza de la imaginación....
Desde que el jueves pasado vi 1984, en teatro interpretada por The Actor's Gang y dirigida por Tim Robbins ha sido inevitable ver al ojo que todo lo ve en cualquier cosa, en cualquier lugar. La primera -en la frente- fue a la mañana siguiente abriendo Facebook y su sociable pregunta ¿en que estás pensando?. Literalmente escuchada en la obra unas horas antes, formulada con insistencia e intimidación por esa policía del pensamiento encargada de que nadie se desvíe del buen camino. Recuerda que los pecados, de toda la vida que son por palabra, obra, omisión o pensamiento. No hace falta aclarar, que no pienso que FB sea un GH. Sólo una herramienta y tu eres el último responsable de lo que publicas, aunque a eso iremos luego: la libertad siempre viene desde dentro. No tardamos en encontrar un segundo caso que me devolvió a la obra. Festival de Sitges, en la sala, antes de la emisión de la película se nos informa que una famosa marca de helados va a estar fotografiando al público durante la emisión "para encontrar la mejor cara de susto y ganar un premio". Un detalle que nos lo dijeran ya dentro y acomodados. De todos es sabido, que es lo mas normal fotografiar a la gente en la oscuridad de la sala. Un momento, que quizás porque para mi se asemeja secretamente a un ritual, me parece del todo íntimo, y eso que no soy la persona precisamente mas pudorosa del planeta.
George Orwell publicó 1.984 en 1.949. La experiencia, la observación, su militancia política y la vida misma le habían enseñado las caras mas feas -si es que tienen alguna bonita- del fascismo en todos los sentidos. Las dictaduras, el control, la falta de libertad y el terror del pensamiento único -fuera el que fuera- es uno de los caballos de Troya en su obra. Y por supuesto la defensa de la libertad -intrínsecamente ligada a la dignidad de la persona- fue uno de sus motores.
Leí que Tim Robbins no salía de su sorpresa -y estaba encantado- cuando, habiendo programado ya la representación de 1.984 en el Poliorama, supo que era en ese mismo tejado donde estuvo Orwell, en las filas del P.O.U.M defendiendo la república: legítima y democrática, parece que haya que recordarlo constantemente. Una afortunada, o desafortunada coincidencia. Desafortunada porque la guerra nunca fué ni será buena y porque 1.984 sigue teniendo vigencia.
La llegada de la obra de teatro a Barcelona ha venido acompañada de una campaña que planteaba el control al que se nos somete en nombre de la seguridad. Te recomiendo que visites la web y prestes especial atención a los testimonios recogidos en Barcelona sobre las cámaras existentes en Ciutat Vella. Que cómo todo el mundo sabe, ahuyentan a todos los delincuentes que sólo tienen que ponerse en la otra esquina. Contaron después que en Estados Unidos son utilizadas por los grupos musicales y compañías de teatro para hacerse ver, posiblemente para deleite de los seguratas. Me encanta esa parte de las personas, que siempre sabemos sacarle cosas buenas a todo, mal se diga que la humanidad es lo peor ¡qué va!. Son las dos caras de la misma moneda.
La representación fue sublime. Todo parecido con la realidad es algo más que una coincidencia y tiene puntos muy buenos, cómo empezar el interrogatorio a ritmo de Whitney Houston: i always love you ...., lema de manipulaciones y controles varios. ¡Ay de esos líderes actuales e históricos vistos como los padres de la nación x, a o z!. Ante un escenario sencillo y con actores más que polivalentes, que te llevaban del presente al pasado y cambiaban de personaje y de registro sin que pareciera que se les movía una pestaña, pusieron a toda la sala en pie.
Un regalo el debate posterior, con actores y director - que quien más quien menos, ya sabe que -mas bien más- yo quiero a Tim Robbins, después de a mi padre y a Súper Ratón, entiéndase . Y es que la belleza, cómo la libertad va de dentro hacía fuera. Dejando por un momento a un lado, esa fanscinación -de la que no me avergüenzo- decir que se habló mucho y bien. Alguien del público quiso saber "que ya sabía que aquí en Europa -mítica por su defensa de los derechos humanos y contra la guerra que están todos en Europa,-pues que la gente le iba a aplaudir mucho mucho pero que qué tal el público en Estados Unidos" "Nosotros somos estadounidenses - recordaron- y el público que hemos encontrado aquí es igual que allí. Hay gente defendiendo los derechos civiles en todos lados, gente sensibilizada en todos lados". Y de hecho nos contaron que 1984 es lectura obligatoria en la educación secundaria.
Tim Robbins -siempre mitad niño- no me dió un rollo muy diferente a lo que imaginaba. Observaba a la gente a la que tenía la ocasión, cuando estaba hablando alguno de sus compañeros por ejemplo. Y fue muy claro en varios aspectos, como preguntar por qué la mayoría de preguntas versaban sobre Bush, obvio que Bush fue terrible pero el tema es mucho mayor. No importa los instrumentos, una sociedad se controla desde el miedo. Desde el espacio cedido a control ajeno. La libertad empieza por uno mismo y el peor enemigo no es un gobierno, no es una estrategia, ni un GH, el peor peligro es la autocensura.
I love him. Nada mas que decir.

4 comentaris:
Rateta,
com sempre un apunt molt encertat i interessant. El control de les societats modernes sempre ha estat una obsessió de les elits governants. 1984 representa una visió del futur impecable que ha anat prenent cos, no amb la ingesta de pastilles que aporten el coneixement sinó amb la xarxa que és capaç de fer-nos una radiografia amb precisió de qui som on vivim i com pensem.
La propaganda és a la democràcia, el que la porra al totalitarisme, deia Chomsky. Jo afegiria que el control, és el comú denominador a qualsevol règim.
Oriol Illa
Excelente post.
Laura, suscribo tus palabras. Ves pensando qué día te va bien para una maratón de pelis Tim Robbins (la primera con la que me apetece reencontrarme es "Ciudadano Bob Roberts"). La obra vale mucho la pena, y su sentido común e ironía al responder al público no tuvieron desperdicio.
Muy interesante! Yo he leído el libro varias veces.
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