Es la sensación que a una le queda escuchando lo que son los ecos, recuerdos de lo que sucedió el 11 M de 2004. No es que sea todo lo que quede, ni mucho menos, pero las causas, tarde o temprano desaparecerán y las víctimas siempre permanecen. No pretendo entrar en este momento en un debate sobre que es y que papel debe jugar una asociación de víctimas y mucho menos el uso político, de las víctimas y de los hechos, que quedó atrás, parece. Simplemente esa sensación de fragilidad extrema que se sucede tras las muertes repentinas, aún mas marcadas cuando afectan a toda una sociedad que siente las heridas del shock y la pérdida cómo tal. Nunca sabremos ni cómo ni cuándo. Sabiendo de la fragilidad de la vida sólo nos queda una: VIVIR, VIVIR, VIVIR.
Dicen ellos, que es la canción de amor que nunca hubiesen querido escribir. Y aunque pocas veces escucharemos la Oreja de Van Gogh en la quesera, sí lo haremos hoy. Además todos los beneficios por esta canción son destinados a la Asociación 11-M.
2 comentaris:
Es verdad eso de la fragilidad. Nunca sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina, o al subir a un tren. Cuando casi todos empezamos a tener conciencia de lo mal que sienta matarnos unos a otros, en Irlanda algunos sigue pensando que asesinar a traición continúa siendo una opción política. Que ganas tengo de volver a nacer en el siglo XXIII.
He imaginado a esa pareja en ese tren, y se me ha hecho un nudo en la garganta.
Odio esta sensación de olvidar las cosas que importan, de volverme insensible para este dolor.
No soy seguidora de este grupo, pero agradezco tu post: una bofetada que me devuelve a la sociedad en la que vivo.
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